Ética y Responsabilidad Social Corporativa
Las empresas se han convertido en un factor de cambio e influencia social.
Lo que las compañías hacen o dejan de hacer afecta de manera
significativa a su entorno y a su ámbito más directo, sus
propios empleados y trabajadores.
Orientar los esfuerzos de la empresa solamente a producir resultados basados
en las teorías de producir y vender más con el mínimo
costo sin importar el impacto social, es a lo largo del tiempo, el peor
negocio del sector productivo que busca la rentabilidad. La estrategia
actual y sus esperados beneficios, con dicha posición, puede ser
mañana el motivo de su fracaso.
La responsabilidad social de la empresa abarca aspectos internos y
externos, los primeros orientados a los colaboradores o el equipo de
trabajo, sus asociados y accionistas, y los segundos, los externos a
clientes, proveedores, familia de los trabajadores, la vecindad y el
entorno social, entre estos el medio ambiente.
La actividad empresarial va asociada implícitamente a los beneficios
sociales que comporta, ya sea de manera expresa y voluntaria o incluso
sin pretenderlo. Toda empresa "sana" que genera puestos de
trabajo directos e indirectos es fuente de riqueza social, más
allá de los beneficios que generen sus productos y servicios
a sus usuarios y a la propia empresa y sus accionistas.
Estos beneficios podrán ser reinvertidos en la empresa para asegurar
su crecimiento y seguir generando riqueza, y se convertirán en
manos de sus receptores, junto a los salarios percibidos por sus colaboradores,
en fuente de consumo, además de aportar ingresos a la Administración
para contribuir al desarrollo económico del municipio, región
o país, socializándose así la riqueza generada.
Una empresa existe para producir mercancías o servicios que la
sociedad desea y necesita (además de beneficios) y ello en un
clima de estabilidad y confianza. El cumplimiento de este objetivo es
su primera y principal responsabilidad. Si fracasa en esta misión,
no puede esperarse que asuma otras.
La Responsabilidad Social Corporativa, va más allá del
cumplimiento de las leyes y las normas, dando por supuesto su respeto
y estricto cumplimiento. En este sentido, la legislación laboral
y las normativas relacionadas con el medioambiente son el punto de partida.
El cumplimiento de estas normativas básicas no se corresponde
con la Responsabilidad Social, sino con las obligaciones que cualquier
empresa debe cumplir simplemente por el hecho de realizar su actividad.
Sería difícilmente comprensible que una empresa alegara
actividades de RSE si no ha cumplido o no cumple con la legislación
de referencia para su actividad.
La empresa desempeña un papel muy importante en la vida de las
personas no sólo como generadora de empleo y de riqueza, sino
como agente de desarrollo en las comunidades en la que están
insertas.
Lo que se conoce como
comercio justo es un tipo de actividad
empresarial que reivindica el hecho de ser socialmente responsable,
pero no la única.
En un plano superficial, es relativamente fácil juzgar si una
práctica empresarial es correcta e incorrecta en términos
de ética. Lo complejo, en particular cuando las normas convencionales
no son aplicadas, consiste en comprender los conceptos y las técnicas
de la toma de decisiones éticas para poder establecer juicios
de orden moral más adecuados.
Por tanto, el comportamiento del profesional de la administración
de empresas basado en valores, beneficia a toda la sociedad, a la empresa
y a la economía en la cual se encuentra inserta la empresa.
Los principios forman la base de la confianza y cooperación;
también contribuyen a la moral de los empleados. Es especialmente
importante el sentido de orgullo por parte de los empleados en su productividad
y actitud general, cuando visualizan pertenecer a una organización
que define los valores éticos como un estilo de vida.